Martes, 25/6/2019 | 10:19 UTC+0

Profesora rompe barreras sociales y brinda inspiración a niñas peruanas a través del ballet

Redactado por José Manuel Canales                Foto: Somos

En el Perú, el ballet suele ser una práctica para las personas que cuentan con buenos recursos. Al igual que en otros países en los que el arte no es una prioridad en la formación educativa de los niños y jóvenes, aquí la danza clásica se convierte con frecuencia en privilegio de quienes pueden invertir en una malla, unas finas zapatillas de baile o clases muy costosas en alguna escuela especializada. Maricarmen tiene eso claro. Clarísimo. Por eso, la ex bailarina de ballet ha decidido generar un cambio compartiendo lo que mejor sabe hacer: bailar.

Era el año 2007. Maricarmen tenía 42 años y una carrera exitosa que la respaldaba. Había bailado en el Ballet Municipal de Lima, el Ballet Nacional del Perú e incluso en el Ballet Municipal de Santiago de Chile. Enseñar aún estaba en su lista de espera. Pero cuando una colega le sugirió ser voluntaria en el colegio estatal Brígida Silva de Ochoa, ubicado en Chorrillos, supo que era el momento. “Siempre quise enseñar y estaba muy interesada en formar parte de un proyecto social”, cuenta la bailarina.

Este proyecto lleva doce años dictando clases en el distrito de Chorrillos, todos los miércoles y jueves comparten esta pasión con más de una decena de niñas. Gracias a esta actividad encuentran no solo un pasatiempo, sino un escape a un entorno con frecuencia difícil.

Este año, el objetivo principal de esta agrupación es de participar en el certamen de danza “All Dance World Orlando”, que será en Estados Unidos, en noviembre próximo. Y aunque llevan meses preparándose, lo más importante es el dinero para poder cubrir los gastos de los viajes e inscripciones.

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