Martes, 16/10/2018 | 11:06 UTC+0

OTRO CASO DE ABUSOS DE UN OBISPO EN ESTADOS UNIDOS

La Iglesia católica, en medio de una crisis histórica a causa de los escándalos por abusos sexuales a menores, ya no tiene ningún margen de reacción ante este tipo de asuntos. Ayer el Papa, día en que se reunía con la cúpula de la Iglesia en EE UU por ese motivo, abrió una investigación contra otro presunto abusador en ese país. En este caso se trata del obispo del Virginia Oeste, Michael J. Bransfield, acusado de acosar a hombres mayores de edad. Francisco ha aceptado su renuncia –voluntaria, puesto que cumplía 75 años- y ordenado la apertura de unas pesquisas que determinarán el alcance de los abusos y el vínculo que Bransfield tenía con el excardenal Theodore McCarrick, obligado a renunciar también en julio por un asunto parecido. Casualmente, el primo de Bransfield, se encontraba en la comitiva de cuatro miembros que despachaba con el Papa.

La conservadora iglesia norteamericana  que aspiraba a ganar poder e influencia y colocar a alguno de sus cardenales entre los próximos papables  está profundamente tocada por los escándalos de abusos y solo aspira ahora a la regeneración total. Al tremendo escándalo de Boston, se sumó este verano la lista de 1.000 víctimas reveladas por el informe del Gran Jurado de Pensilvania y los casos de abusos a seminaristas de McCarrick. La renuncia de Bransfield, pese a ser voluntaria, no se hubiera aceptado de una forma tan rápida si no fuera por el escándalo por unos hechos que se remontan a 2007 y por los que ya había como testigo en un tribunal.

El obispo de Baltimore, Williamo Lori, sustiuirá temporalmente a Bransfield y se encargará de recibir más denuncias. De hecho, ha abierto ya una línea telefónica para que pueda presentarse otros casos y la investigación, que podría destapar otro gran escándalo, prosiga su curso.

La noticia llegó justo cuando la cúpula de esta Iglesia visitaba al Pontífice para abordar la cuestión y presentarle un supuesto plan de regeneración. Lo más insólito es que entre los cuatro miembros de la comitiva, se encontraba monseñor Brian Bransfield, secretario general de la Conferencia Episcopal de EE UU y primo directo del obipso investigado. Un síntoma más del entrelazamiento que ha permitido durante años la cobertura de muchos  abusos.

POR: MANUEL LÓPEZ

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