Domingo, 24/6/2018 | 10:29 UTC+0

Hermanos distantes

Amo a mi selección, esa blanquirroja que nos ha hecho derramar lágrimas de alegría, pero hoy quiero jugar el partido del fair play y agasajar al invitado.

Hemisferios opuestos, nueve mil kilómetros nos separan uno del otro, culturas peculiares, hablamos palabras distintas, pero conservamos el mismo dialecto: el lenguaje del fútbol. Desde la muy lejana tierra de los Incas tengo confesiones que hacer:

En mi temprana niñez me enamoré de Escocia, un sonido de una melodiosa gaita, el retrato de una verdosa colina y los proporcionados míticos castillos encantaron mi percepción de la belleza. El mágico y a la vez existente lugar donde siempre quise estar.

Perú vuelve a la máxima gala del fútbol después de 36 largos años de frustración, ¡pero descuida hermano!, tu paciencia hará que vivas pronto nuestra algarabía, esa eufórica y fiel hinchada sonreirá en menos de cuatro años, su Reino Unido le hará honor aún más a su nombre.

Mañana el hermoso arte del fútbol logrará que nuestras culturas choquen en el verde rectángulo, pero será más que solo eso; correr tras un balón por una hora y treinta minutos nos enseñará a que no tenemos que ser vecinos para ser hermanos, no hay necesidad de tener la misma religión para entender la vida, y de que a pesar de no conocernos por décadas, noventa minutos serán suficientes para guardar a su país, “la tierra de la naturaleza” en el alma de los peruanos, no estás en el mundial, pero sí en nuestros corazones.

La cita este martes a las 8 p.m: Perú-Escocia en el Nacional de Lima.

Por: Bruno López Torres

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